sábado, 1 de noviembre de 2014

Duelos Creepy: Ben Drowned vs Herobrine

La luna llena sonríe con su maquiavélico rostro ésta noche, el cielo, sin estrellas, está teñido de un apagado rojo sangre. En la torre más alta del castillo de Hyrule, el cual se haya medio en ruinas, puede observarse una ventana de la cual emana una ténue luz, y se puede distinguir una tétrica melodía entre los susurros del viento. Si entras en el castillo, solo ves oscuridad y desolación, ni un alma, todo esta desierto y sin rastro de vida alguna. Subiendo las escaleras centrales, llegamos a un largo y oscuro pasillo, sin luz, y al final, una puerta entreabierta de la que sale la misma luz débil que se puede apreciar en la ventana desde el exterior. Si te acercas y fijas tus ojos en el interior de la habitación, verás que el lugar es, o era debido a que está totalmente destrozado y lleno de sangre, un dormitorio real, en el piso del cual, se haya sentada la princesa Zelda, con su vestido hecho harapos y manchado de rojo. Te extraña la situación, pero al no verla moverse, tu curiosidad por descubrir de dónde proviene la música que oyes aumenta, y te mantienes en aquel lugar tras la puerta, paseando tu vista por la habitación. De repente, ves que el cuerpo de Zelda se tuerce y cae al suelo, provocando que su cabeza se separe de sus hombros y ruede ensangrentada e inerte hacia tus pies, lo que provoca que grites y saltes hacia atrás casi instantáneamente. Tras el shock, te llevas las manos a tu boca para evitar volver a gritar, aún en estado de horror, y entonces, descubres que la música que escuchabas se ha detenido. Aún con el terror en el cuerpo, intentas levantarte y huir, sin embargo, una silueta verde se interpone en tu camino y salta sobre tí, inmovilizándote contra el suelo. Tratas de zafarte de tu atacante, pero es inutil, pues éste ya ha clavado su fríos ojos rojos y negros en los tuyos. Su mirada es oscura y vacía, y sonríe de forma malévola, antes de presentarse a sí mismo como Ben Drowned. Ese nombre, ese rostro, sería lo último que verías en tu vida.

"Es solo un cuento de fantasmas para niños", piensas antes de apartar tu vista del monitor de tu PC y cerrar la ventana en la que estás jugando "The Leyend of Zelda: Majora´s Mask" y, aunque lo dices para tratar de convencerte, en el fondo aún sientes el miedo de lo que acabas de experimentar, de modo que, para olvidar el mal rato vivido, decides jugar inmediatamente una partida de Minecraft que hacía tiempo dejaste a medias. Comienzas a jugar, y durante la primera hora todo está bien y tranquilo, pero es cuando anochece que las cosas empiezan a ponerse escalofriantes. En una mazmorra descubres un libro muy antiguo, en el cual te explica como invocar a un supuesto espíritu conocido como Herobrine, y sientes curiosidad por realizar la invocación, pues al fin y al cabo, es la noche de Halloween y no tienes nada mejor que hacer, pues tus amigos se encuentran ausentes y no hay nadie más en tu casa.Cuando consigues todos los materiales para la invocación y la llevas a cabo, nada ocurre, lo cual te decepciona y decides olvidar el asunto, volviendo a tu "casa" para hacer otras tareas. Sin embargo, al llegar a tu casa, la encuentras medio en ruinas, con las paredes cubiertas de sangre y el suelo lleno de huesos y carne. Te extraña encontrarla así...tal vez un ejercito de Creepers han estado allí en tu ausencia y lo han revuelto todo...o tal vez no. Te das la vuelta solo para ver como, ante tí, se encuentra otro Skin de Minecraft, solo que éste tiene los ojos completamente blancos, la ropa ensangrentada. El misterioso Skin se avalanza sobre tí, como si estuviera poseído, te sujeta con fuerza y te levanta del suelo, mientras en el piso de tu casa ves que comienza a surgir fuego de la tierra, el cual escribe un mensaje que puedes leer con claridad..."I´M HEROBRINE" (Yo soy Herobrine). Sientes que un fuerte escalofrío recorre tu espalda y que todo a tu alrededor se vuelve negro. Cuando despiertas, descubres que te encuentras aún en el bosque, en el mundo de Minecraft. Te miras tus manos, no son las de tu Skin, sino las tuyas propias. Sientes angustía en tu pecho, y comienzas a moverte a través del bosque, con cautela, esperando encontrar una explicación a todo lo que te está sucediendo. Al llegar a un claro, ves una figura familiar sentada sobre una roca minecraftniana, con las piernas cruzadas y tocando la legendaria Ocarina del tiempo. Es Ben Drowned, nuevamente. Con horror reconoces aquella figura, sus ojos rojos y sus lágrimas de sangre deslizándose por su rostro con cada nota, y recuerdas el momento que viviste con él hace apenas unas horas, de modo que tratas de escapar y esconderte, pero es en vano, pues a pocos metros de tí vuelves a toparte frente a frente con Herobrine, el cual te mira impasible, para posteriormente extender sus brazos rectangulares hacia tí y tratar de agarrarte. Sin embargo, antes de que Herobrine pueda atraparte, una flecha cruza el lugar a pocos centímetros de tu rostros, clavándose en el hombro de Herobrine, que retrocede contorsionándose y comienza a levitar ante tus ojos. Tu cabeza se vuelve casi instantáneamente para tratar de averiguar de dónde procede aquella flecha salvadora, y descubres que quien la lanzó no fué otro que el propio Ben, el cual vuelve a cargar su arco con una segunda flecha y te mira sonriente. Herobrine, al verlo, emite lo que te recuerda a un desagradable chirrido, y comienza a crear llamas de fuego que envuelven a Ben casi instantáneamente. Ante aquella situación, tus piernas reaccionan casi por instinto y comienzas a correr lo más lejos que puedes, escondiéndote tras unos arbustos y cubriéndote la cabeza, con el corazón encogido por el miedo y la confusión de la situación. Mientras tanto, tus ojos, entre lágrimas, distinguen como Ben consigue deshacerse de las llamas que lo envolvián lanzando su boomerang con fuerza, el cual gira alrededor del fuego creando un fuerte remolino que extingue las llamas. Furioso, Herobrine contraataca, lanzándose sobre Ben, tratando de poseer su cuerpo, pero éste consigue cubrirse rápidamente con su legendario escudo de Hyrule, evitando lo que sería una victoria segura de Herobrine. El enojado espíritu se desespera, y sientes que sus chirridos de ultratumba van a reventar tus tímpanos. Entonces, Herobrine comienza a agitar sus brazos, y la tierra empieza a abrirse, surgiendo de ella un enorme portal que conecta con el mundo oscuro de Minecraft, del cual comienzan a surgir seres alargados, completamente negros y rodeados por un aura púrpura conocidos como Ender, los cuales, una vez rodean a Ben y le atacan, provocando lo que crees es una especie de risa por parte de Herobrine, quien se sabe triunfante. Sin embargo, Ben no parece alterarse ante nada, se lleva las manos a la espalda y rápidamente desenvaina una poderosa espada, con la que acaba con todos los Ender facilmente, con apenas un tajo por cada criatura. Al ver eso, una parte de tí siente alivio por Ben, pero otra aún se preocupa por cómo salir del lugar. Finalmente, Ben mira a los ojos a Herobrine, sonríe macabro y rápidamente se dirige hacia él, dando un potente salto, situándose frente a frente con su enemigo, y atrapandolo en lo que parece una cárcel de energía mágica con forma de triángulo de color púrpura oscuro, al que llama la Trifuerza. Sorprendido, Herobrine trata de moverse, pero es inútil. Entonces, Ben comienza a blandir su espada repetidas veces sobre el cuerpo de Herobrine, quien emite un último chirrido desgarrador y finalmente estalla en pedazos, desapareciendo del lugar. Al observar todo eso, descubres que, junto a Herobrine, todo el mundo Minecraftniano a tu alrededor comienza también a desintegrarse, y tratas de escapar de allí, descubriendo a lo lejos lo que parece un portal cuadrado a otra parte. Mientras corres hacia el portal, sientes que te vigilan, y al volverte descubres que Ben te está persiguiendo, sonriendo malévolamente. Con tu corazón encogido por el horror, fuerzas a tus piernas al límite tratando de llegar al portal que consideras tu salvación, mientras Ben te pisa los talones y el mundo en el que te encuentras se desintegra a tu alrededor, volviéndose oscuro. Cuando finalmente consigues llegar al portal, descubres con horror como un enorme cristal impide tu salida, y como, al otro lado de éste, te hayas tú, sentado frente al cristal y con las manos puestas sobre el teclado de tu PC, solo que, para terror tuyo, ves que tus ojos están completamente en blanco, de tu boca brota espuma blanca y tu cuerpo se encuentra rígido y frío, completamente muerto. Finalmente, la desesperación se aopdera de tí, y gritas mientras todo a tu alrededor se vuelve completamente oscuro, salvo los rojos ojos de Ben, que brillan en la oscuridad cada vez más y más cerca de ti.

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